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 La Ciudad y el viento  La ciudad y el viento :   el realismo poético [1] de Dolores Castro     Dra. Martha Lilia Sandoval Cornejo Departamento   de Letras , UAA Comienzo este ensayo, destacando que la novela La ciudad y el viento de la poeta   la   Dolores Castro ha sido poco valorada por la crítica y los lectores. Al respecto declara la escritora: Escribí una novela que publicó la editorial Ficción de la Universidad Veracruzana, se titula La ciudad y el viento . Cuando la novela fue editada, concretos, vivenciales y autobiográficos que se desprenden de esta narración. hicieron una crítica muy severa porque era poética y decían que no se podía mezclar lo poético con lo narrativo y ahora ¡es un subgénero en la narrativa! Eso me lo dijo un investigador norteamericano que vino cuando yo cumplí los 80 años en la Universidad. [2] La ceguera de la crítica consiste en un prejuicio común en nuestros días, en los que acostumbramos a anali...
  Un poema para cada estación del año El lector o lectora puede ser cualquiera de nosotros. El desocupado lector al que le habla   Don Miguel de Cervantes en el Prólogo a su inmortal Don Quijote. Porque es esencial estar desocupado para entretenerse con las minucias de la   literatura; se debe disponer de tiempo propio para disfrutar de   la poesía. Era muy niña, pero mis papás me dejaban vagar libremente hasta   la vivienda de mi abuela y de mi tía. Allí, en un cuarto solitario, una mañana   pude   hurgar en su cómoda. Ahí encontré, en la Antología de mi tía Cuquis, lo que ella transcribió con su armoniosa letra palmer. Ahí leí y aprendí varios poemas, de memoria. Luego los declamaría para mis familiares. Les comparto uno de éstos. Quizá el más “primaveral”. Empezaba mi vida. Todo tenía sabor de cuento maravilloso. “Margarita está linda la mar,/y el viento, /lleva esencia sutil de azahar;/yo siento en el alma una alondra cantar;/tu acento:/Marga...

La discreta belleza del manzano

  La discreta belleza del manzano       A mi hermana Aurora Estela   De su infancia son memorables   ciertos paisajes de la piel y la historia:   Una vez le cortaron el pelo   y   yo no pude contener el llanto   al sentir, sin saberlo, menguada su belleza.   Sin embargo, ella me apaciguó diciendo: “Me gusto más ahora que parezco un muchacho”   Por eso no me causa   asombro   que su prestigio haya llegado a países remotos.     De Japón y de China.     han llegado rumores sobre un rastro   de luz   que se percibe ciertas mañanas neblinosas en que gentes muy tristes amanecen pensando en el suicidio.     Entonces,   cualquier evento normal: un loto que esplende en el estanque una piedra bien colocada en un jardín de piedra   conduce a los amargos a una   misteriosa evocación   y   ven -como en sueños- a ...

DE NUEVO LA POESÍA

 ¿Sabes quién vino a visitarte? Valentina  la mínima poesía, la pelota rodando  entre el baile  y las flores  que suspiran  después de saludarte  en  tu aniversario  A ti que  quizá  cumples años de princesa o cenicienta con zapatillas rotas, que callan, que sollozan, si no pueden abrazarte
 Estelas de la memoria  Estelas de la memoria “La vida no es como fue, sino como la recordamos” Gabriel García Márquez Cuarenta años de presencia en nuestras vidas de lo que experimentamos en el primer edificio amado con verdadera pasión. La Normal del Estado. : Las remembranzas están aquí, sin jerarquía, sin cronología, sin orden. Están aquí con el simple objeto de suscitar otras memorias, por lo tanto, una disculpa, tanto para los recuerdos mencionados, como para los olvidados. Algunos y algunas de los que educaban en la Normal Una anciana maestra llega a la puerta de la escuela en un taxi. Alguien la conduce en su silla de ruedas hasta el salón de clases. Es seria, viste de negro y con su pelo austeramente recogido en la nuca ¿qué nos puede inspirar sino inspirar respeto? Sin embargo, es amable y dicta con claridad unos apuntes de Gramática española. En la clase se escucha un murmullo: se trata de la importante maestra Conchita Maldonado, y está enferma. Pocos días después ...

Luis Pescetti - El Vampiro Negro

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Hola, feliz madrugada. Para todos los que aman la literatura, un saludo. Espero que compartan conmigo sus lecturas de este semestre. Un abrazo.

De nuevo la literatura

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Hola, aquí estoy de nuevo, después de tanto  tiempo. Aún me mueve la literatura. Lo último que he leído es TARAS BULBA, y Canaima, para mi curso de novela histórica mundial. Leeré próximamente Las lanzas coloradas y releeré Las memorias de Adriano.

Triste, Solitario y Final...: Mario Vargas Llosa discurso Premio Nobel parte 2 - La Mula

Triste, Solitario y Final...: Mario Vargas Llosa discurso Premio Nobel parte 2 - La Mula

El peligro de conocer una sola historia

Si deseas conoce lo que dice la escritora nigeriana Chamamanda sobre los peligros de conocer una sola historia sobre caulquier pueblo o persona da clik en el siguiente enlace http://www.ted.com/talks/lang/spa/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story.html

Carlos Montemayor

CARLOS MONTEMAYOR Alberto Híjar Carlos Montemayor ha muerto en el Instituto Nacional de Cancerología en la madrugada del domingo 28 de febrero. Lo esperábamos porque semanas atrás corría la noticia de su enfermedad devastadora y quienes lo vieron en un noticiero de televisión denunciando una vez más al terrorismo de Estado, comprobaron el deterioro de su rostro y de su voz. Decidió construirse como escritor total. Por esto es necesario en la ignorada formación libertaria de la literatura abarcadora de la ficción para inaugurar mundos, de la poesía para darle al lenguaje capacidades imaginarias enriquecedoras, de la investigación de los autores griegos como Píndaro y Virgilio y de sus apropiaciones americanas en Alfonso Reyes, Gabriela Mistral y Huidobro. Amplia su concepción de la poesía, investigó a Pound y Quevedo y encontró en los cantos de Carmina Burana la dimensión popular profunda y erótica que lo llevó a las lenguas indígenas no sólo para conocerlas sino para promoverlas como p...

Las huellas de Galeano y las mías

Las huellas digitales Yo nací y crecí bajo las estrellas de la Cruz del Sur. Vaya donde vaya ellas me persiguen. Bajo la cruz del sur, cruz de fulgores, yo voy viviendo las estaciones de mi suerte. No tengo ningún dios. Si lo tuviera, le pediría que no me deje llegar a la muerte: no todavía. Mucho me falta andar. Hay lunas a las que todavía no ladré y soles en los que todavía no me incendié. Todavía no me sumergí en todos los mares de este mundo, que dicen que son siete, ni en todos los ríos del Paraíso, que dicen que son cuatro. En Montevideo, hay un niño que explica: - Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre